miércoles, 28 de diciembre de 2016

Microficciones| Gabriel en primera persona.




Mientras editaba esta imagen con el arco dramático de "El caso Lipovesky"  como le llamo yo, de mi novela de Wattpad "The pledge" me di cuenta que estaría interesante reconstruir los hechos desde la perspectiva del personaje de Gabriel Inocenti. Esto es un fragmento de lo que se me vino a la mente y que quizás algún día forme parte de una historia independiente dentro de la saga interminable de "Los caminos del mal" (como la bauticé ahora, antes era cybermalditos pero no me convencía demasiado) o un cuento suelto, aún no lo sé.

En la pestaña que dice Wattpad pueden acceder a mi perfil y leer las novelas de la saga gratis. Están sin editar y se nota que le falta pulir. Escribo de un tirón y publico cuando puedo, desafortunadamente no me pagan por escribir :(  por eso la calidad quizás no sea la mejor pero es un primer borrador de todo.


La tomé entre mis brazos, su palidez era mortal. La herida punzante en su vientre manaba sangre y mientras intentaba moverme me di cuenta que el miedo me tenía paralizado. "¡Mierda! ¿Por que no le estoy haciendo presión en la herida?" Pero no podía creer lo que tenía frente a mis ojos. Era... era Slenderman y habia atacado a Luciana con una estocada directa. ¿Como podía ser el? Era una leyenda de internet... nada mas. Si Luciana no hubiera estado obsesionada con esos relatos que circulaban no le hubiera reconocido. 
El ser me miraba con un rostro vacuo no tenía ojos pero yo sentía  que en el lugar donde estaban sus cuencas de algún modo podía seguirme. Si no era con la vista y definitivamente no era con la nariz ¿Cómo podía estar enfrentándome cara a cara con el?
Volvió a levantar su larga y brillante cuchilla cubierta de sangre y yo cerré mis ojos. Este iba  a ser nuestro final. ¿Como iba a dejar sola a Luciana con ese ser?.  
El estacionamiento de la Universidad estaba vacío exceptuando al ser de pie frente a nosotros tirados en el piso. De pronto uno gritos  de mujer llamaron mi atención y levanté la mirada, una chica rubia, la misma que hacia una hora o dos habia cruzado en la biblioteca, estaba petrificada con la misma visión que nos amenazaba.
El monstruo giró al contemplarla pero pareció ignorar su presencia, porque enseguida volvió a enfrentarnos con esa cara sin rostro plagada de arrugas y piel sobrenatural. La cuchilla seguia levantada pero así como apareció se desvaneció en medio de la nada cuando los gritos de la joven alertaron a mas estudiantes.
¿Acaso lo había soñado? No, no era una pesadilla, la sangre de Luciana en mis manos me lo recordaba cruelmente. Slenderman nos habia atacado. ¡El maldito Slenderman!.


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